¿Cuántas horas debe dormir un deportista?

Si practicas deporte con frecuencia, sabrás que un buen descanso diario es fundamental para que nuestro cuerpo se recupere, no solo a nivel físico sino también mental. Después del entrenamiento, nuestro músculos necesitan regenerarse y esto sucede mientras descansamos en la cama. No obstante, uno de los factores que determinan cuántas horas debe dormir un deportista es la intensidad del entrenamiento, es decir, no dormirás las mismas horas un día que has practicado ejercicio continuo e intenso que otro día en el que hayas realizado una actividad física ligera o moderada.

En general, sabemos que un adulto debe dormir alrededor de 8 horas diarias. Pero si eres deportista el horario de tus sueños puede verse modificado según tus rutinas de entrenamiento. A mayor tiempo de entrenamiento más horas de descanso nocturno necesitará tu cuerpo. Por ejemplo, si entrenas de forma intensa, será necesario que duermas entre 10 y 12 horas cada noche, mientras que si, por el contrario, practicas deporte moderado, con dormir 8 horas tu cuerpo tendrá más que suficiente para reponerse del cansancio. Recuerda que dormir bien es imprescindible para que nuestro cuerpo y nuestra mente retomen la actividad física al día siguiente con la energía necesaria y, con ello, para que el rendimiento sea el más óptimo.

La importancia del descanso.

Probablemente, si practicamos deporte debemos dar mucha importancia a conseguir un buen descanso si se quiere ir mejorando día a día. Le exigimos al cuerpo un esfuerzo, y si no hemos dormido lo suficiente se puede convertir en cansancio y estrés. De ese modo, el entrenamiento diario de cualquier deportista se puede ver afectado negativamente impidiendo el avance y mejora de la marca personal. Incluso se pueden llegar a tener problemas de salud y psicológicos. 

Se han de cuidar las defensas de nuestro cuerpo sino habrán más posibilidades de contraer alguna enfermedad y poner en riesgo nuestra salud por un descanso incorrecto. Además, las lesiones se verían más favorables en esos momentos de debilidad en los que no tenemos energía en nuestro cuerpo.